domingo, 24 de mayo de 2015

NOS SACAMOS LA ESPINA

En el campeonato pasado, a pesar de la enorme alegría que nos dieron el plantel y el cuerpo técnico, nos había quedado la espina del clásico perdido ante el Rojo. Pero la revancha es un plato que se come frío y Racing venció al vecino dándole un baile tremando, aunque no pudo plamarlo en el resultado. Fue 1-0 con gol del Principe Diego Milito.

El marco que le dió la gente de Racing fue inigualable, los jugadores que se metieron en nuestro corazón no nos podían defraudar y no lo hicieron, fueron protagonistas desde el primer momento, dejando en su mínima expresión al rival, más allá de algunos tramos en los que la Academia cambió el aire e Independiente aprovechó para aproximarse a Sebastián Saja, pero nada más, sólo aproximaciones.

Más allá de todo lo anteriormente contado, fue Independiente el que salió mejor parado en ataque y tuvo la primera chance luego de una mala salida de Saja que le dejó servida la pelota a Matías Pisano que remata como viene y la pelota se fue cerquita. Pero hasta ahí llegó el Rojo, luego de esa jugada fue todo de Racing.

Hubo un gran trabajo de todo el equipo, porque no les importó el partido del próximo jueves ante Guaraní, o el que habían jugado hace 72 horas con el mimo rival, dieron todo, corrieron todas las pelotas, lucharon y jugaron con gran categoría.

Jorge Almirón perdió el partido entre otras cosas por haber mandado a marcar mano a mano a Milito y Gustavo Bou, los delanteros de la Academia se hicieron un festín, junto a Luciano Aued, que volvió luego de dos meses, y realizó un partido perfecto haciendo jugar a todo el mediocampo, liberando a Óscar Romero y Marcos Acuña de esa tarea, pero los tres juntos hicieorn fluir el fútbol del equipo y los jugadores visitantes no sabían a quién tomar, cuándo marcarlos porqué lado se venían.

Así se fueron sucediendo las llegadas de Racing, hasta que a los 21' Marcos Acuña se la lleva en velocidad, encara a Víctor Cuesta y éste lo cruza abajo provocando un penal clarísimo. Y a los 22' (justo a los 22) el Principe de cara a su gente, acomodó la pelota, le dio un beso y de derecha, abriendo bien el pie, la coloca junto al palo de Diego Rodríguez, a media altura, fue tan preciso el remate que el vuelo del Ruso Rodríguez se hizo estéril.

Inmediatamente después, Independiente pareció causar recibo del golpe y Lucas Albertengo se armó una jugada magnífica, dejando en el camino a Yonathan Cabral e Iván Pillúd, entrando al área remata cruzado, pero el Chino Saja manotea la pelota milagrosamente mandandola al córner.

Para el ST, se creía que los minutos jugados en Paraguay iban a causar mella en el cuerpo de los jugadores de Racing, pero fue todo lo contrario, porque sacaron el alma a relucir y dejaron a Independiente sin ideas, sin ataque y al borde de un papelón.

Bou baja una pelota terrible para la llegada de Romero que como viene le pega y la pelota se va cerca. Milito habilita al paraguayo para que defina, pero en vez de pegarle al arco la quiere tocara para bou y Rodríguez se la queda. Jugada preparada entre Pillúd y Milito, el lateral amaga un centro y se la toca al Principe que estaba presto a cabecear y le pega un furibundo remate que el arquero de la visita tapa tremendamente.

Racing era un festival de fútbol y llegadas, pero no lo definía. Ezequiel Videla dejó el campo por precaución luego de un golpe en su rodilla e ingresó Pancho Cerro y cómo antes había salido Romero para darle el lugar a Washington Camacho, Milito tuvo que aguantar con el corazón los 90', ya que el último cambió estaba reservado para Aued.

Sin embargo, a pesar de los contratiempos, Racing siguió llendo. Hubo un gol anulado a Camacho que convirtió luego de un cabezazo de Milito que estaba adelantado, bien anulado por Germán Delfino. Y casi llegando al cierre, Milito queda sólo ante Rodríguez, intenta eludirlo, lo logra, pero se acalambra al momento de patear y la pelota se va cerca. De todos modos debía ser anula por off side del Principe.

Para el final del partido, Federico Mancuello, que tuvo un partido para el olvido y que jugaba por el artículo 225, se fue expulsado por una plancha a Acuña. Nobleza obliga, el Huevo también mereció irse a los vestuarios por una falta similar en el PT.

Fue victoria de la Academia, exígua en el resultado, pero no importa, fue victoria y punto sin atenuantes ni ayuda de los árbitros. Ahora con ésta inyección anímica que recibimos tenemos que ir el jueves a buscar la clasificación TODOS JUNTOS.

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